jueves, 26 de agosto de 2010

Algo cuesta...

Hace unas semanas que regresé de Canarias y aun me estoy acostumbrando a todo esto. No es tan fácil como parece...o como me parecía a mi.
Después de estar en casa, con mi gente, mi tierra...y encima en pleno verano, tengo que regresar a mi labor en Ayacucho. La llegada no fue nada fácil. Dejé tanto en Tenerife...que los primeros días lo único que tenía en Perú era el cuerpo. Después de un largo viaje, varios sustos y escalas, miro de nuevo las calles de Lima que me recuerdan que aun me queda mucho por hacer y aprender aquí.
Al día siguiente parto a Ayacucho con la incertidumbre de qué pasará, cómo me sentiré después de más de un mes. Y la verdad es que ya se veía venir...me cuesta aterrizar y volver al trabajo, no me acostumbro a Ayacucho, es que ya no me llega el olor a mar, no escucho el acento canario...tantas cosas...ya no veo tus sonrisas...esos atardeceres... No sé si será que ya soy mayor, es que son ya 30...o que uno no aprende a sobrevivir.
El caso es que las primeras semanas fueron muy raras, me costaba hacer mi trabajo y lo peor era caminar por las calles y ver de nuevo tanta pobreza...
Pero no todo va a ser vinos y rosas, un voluntario tiene que caer, pasarla mal y aprender de todo eso.
Estas semanas estamos celebrando el séptimo aniversario del informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, para quien no lo sepa es un documento muy importante que aclaraba la etapa de violencia y buscaba a los responsables. Son muchos los actos que se realizan por este aniversario: entrega de restos encontrados en fosas comunes y su posterior entierro, ferias informativas...
Queda mucho todavía, el mes que viene cumplo un año aquí y no soy consciente de que haya pasado tanto tiempo...será que el tiempo se aburrió de pasar...
Guacamaya...sin palabras