martes, 11 de mayo de 2010

Paciencia...¡¡¡ Que estamos en Perú.


Hace una semana me fui rumbo a Lima para acompañar a Lali y para hacerme unos chequeos en el médico.

El jueves por la noche cogemos la guagua rumbo a Lima, íbamos con la empresa Cruz del Sur, que se supone que es la mejor, y sus precios lo intentan justificar. Salimos de Ayacucho a las 22.00 y como siempre,  me tomo mi pastilla para el mareo y para dormirme y no enterarme de las curvas. Entonces siento que la guagua se para, pero vuelve a arrancar, así que dejo que Morfeo me atrape y me olvido de todo. Otra vez me despierto y siento que estamos parados, miro para todos los lados extrañado y me dice Lali que no pueden arrancarla, no me preocupo ya que aquí he aprendido que tarde o temprano todo tiene solución. Le pregunto a la azafata qué pasaba y me responde que no podemos avanzar, le digo si han llamado a la central para comunicarlo por su teléfono satelital y aquí viene una de las respuestas que nunca se me olvidará: ...el teléfono satelital está sin bateria... me quedo sin palabras y miro a Lali, en ese momento me viene a la cabeza que va a perder su vuelo a Tenerife, pero respiro y me lo tomo con filosofía. Arranca la guagua y vamos a 5 por hora hasta que llegamos a un pueblo en medio de la nada. Nos bajamos y nos damos cuenta de que no hay ninguna solución ya que los móviles no tenían cobertura y no hay forma de comunicarse con la central ni con nadie. Al final nos dicen que llamaron de un bar y que van a mandar otra guagua, pero no la mandan de Ayacucho, de donde estábamos a 2 horas, sino de Lima que estaba a 6, en este instante me pregunto con qué parte del cuerpo piensan ciertas personas y llego a la conclusión que es con las más baja y trasera.

La gente comienza a perder la paciencia y para coches que pasaban para que les llevara a Lima. Yo sigo pensando que habrá solución... Nos comemos unas galletas, pasamos bastante frio y contemplamos cómo la gente se marcha pagando lo que sea a taxistas y conductores. Al fin pasa una guagua de otra compañía y para, vamos a buscar nuestras maletas y entonces vemos como se va... con nuestra esperanza de salir de allí...
Muy desesperados vemos cómo los conductores están "haciendo" que arreglan el motor y uno de los encargados nos dice que la guagua de repuesto está a media hora. Creo que ya expliqué que aquí el espacio y tiempo es muy relativo. Si dices la guagua está "aquisito no más", es que se encuentra en un radio de 100 kilómetros, y si dices: "la guagua tarda un ratito no más" puede ser hasta 6 horas... y así sucede, la guagua viene a las 12 y vamos rumbo a Lima. Lo positivo del viaje fue que vimos un paisaje espectacular.

Después de ver unas 4 película llegamos a las 18.30 a Lima, corriendo cogemos un taxi para el aeropuerto, sabemos que hay tiempo. Tardamos una hora y media en llegar debido al gran tráfico. Por fin Lali respira tranquila y puede marcharse.

De todo esto qué puedo sacar... pues que estamos en Perú, que si tardas 20 horas en llegar a Lima, no pasa nada...es un retraso...

Estuve en Lima una semana para hacerme las pruebas del estómago y descatar enfermedades. Después de varios análisis, endoscopias... me dice el médico que todo está bien, que sólo tengo gastritis y que las úlceras son provocadas por los nervios. Esto se lo he dicho a los del Centro Loyola y nadie me cree.
Ahora tengo que ponerme al día y seguir con los talleres deportivos. Estoy muy animado y con ganas de hacer de todo.

Todo sigue...pero faltas tú...

2 comentarios:

moralescurin dijo...

Hola Félix. Tremendo viajecito eh... Seguro que con tanto percance en el camino acabará siendo una de esas experiencias que con el tiempo recuerdas hasta con gracia. Lo más importante es que estés bien y los médicos hayan descartado. Un abrazo desde tu isla y cuidate mucho. Espero que te recuperes pronto ;) Muack

Lionel Terray dijo...

No pensaba que estaba tan lejos Lima de Ayacucho. Yo hice el trayecto hace años con "LC Bursa" o algo asi. Un avión de risa. Mi maleta la llevo el piloto pq no cabia. Una única fila de asientos en cada lado, me pegaba la cabeza en el techo...
Estaba amaneciendo, las vistas fantasticas... Yo pensaba que viajaba en precario pero lo vuestro es tremendo. El aeropuerto de risa. Luego en 4x4 dando tumbos una semana, acabe tronchado en Huancayo. Una aventura inolvidable. Coincido contigo en que coger algo con ruedas es jugarte el tipo. Soy Español, de Bilbao. ciao..